Comunicación No Violenta imagen 2

 

Hola, mi nombre es Rodrigo Suárez Hoffman.

Quiero ayudar a que tu cuerpo recobre una sensación de espacio y ligereza. Suelo trabajar con quienes sufren estrés, dolores o dificultades con el movimiento, les enseño a manejase sin tensiones en la vida diaria y a recuperar su postura y respiración naturales. Me buscan desde músicos, actores y bailarines, hasta amas de casa y personas que pasan todo el día frente a la computadora.

¿Cómo llegué a la Técnica Alexander? Desde pequeño estudié música. De grande quería ser científico o músico. En la adolescencia, con papás recién divorciados, me volví inseguro y tímido, no era feliz. ¿Puedes imaginarte la postura corporal que tenía? Cuando trataba de “ponerme derecho” era tan cansado que un ratito después otra vez estaba encorvado. Comencé a buscar herramientas para cambiar mi vida; probé desde la auto-hipnosis hasta el yoga y me iba sintiendo mejor, pero el cambio más profundo estaba por venir. A los dieciocho años viajé a cursar la licenciatura de cello en el London College of Music, y me titulé, pero el perfeccionismo de los maestros y mis tensiones musculares redujeron mi placer por tocar. Si de algo estoy agradecido con esa escuela es de que ahí conocí la Técnica Alexander.

Fue en la formación (de 3 años de tiempo completo) para certificarme como profesor de Técnica Alexander, en el Constructive Teaching Centre, Londres, donde sucedió mi gran transformación, como cuando una oruga se convierte en mariposa. Fue un cambio a nivel psicológico que vino mano en mano con un notable cambio en mi postura corporal.

Ahora soy miembro de la Society of Teachers of the Alexander Technique y llevo más de 15 años ayudando a otros a habitar su cuerpo. Cada verano viajo a Europa a tomar cursos de actualización o a participar en congresos (salvo el último año porque nació mi bebé). He seguido transformándome y creciendo con ayuda del clown y la Comunicación No Violenta. Me encanta explorar la relación que existe entre las tensiones musculares, las emociones, el movimiento, la voz y la comunicación. Hace tiempo que mi actividad principal no es el violoncello, pero cuando toco lo disfruto.